lunes, 4 de febrero de 2013

Madre María Angélica Álvarez Icaza.



Nació en la calle Estampa de Jesús María, de la Ciudad de México, el 17 de diciembre de 1887; fue la quinta de 10 hijos; sus Padres Ignacio Álvarez Icaza y Carolina Icaza y Cosío.

Fue bautizada el 10 de enero de 1888 como María Concepción y confirmada días después. El 12 de octubre de 1895, día de la Coronación de Nuestra Señora de Guadalupe, hizo su Primera Comunión en la iglesia Concepcionista de Balvanera. María Concepción pertenecía a una familia acomodada donde había catorce sirvientes, y además tenían una casa en el centro de la ciudad, y otras dos en la Villa y en Coyoacán.

 El 31 de enero de 1896 murió su madre de tifo y ella fue enviada a la casa de sus tías. Durante su adolescencia tuvo poco contacto social y estudió con institutrices. El 29 de septiembre de 1902 rechazó el amor de un joven llamado Javier y el 19 de marzo de 1904 expresó su vocación religiosa. El 6 de enero de 1905 partió hacia Morelia, Michoacán, para ingresar el día 8 a la Orden de la Visitación de Santa María; tenía 17 años. El 14 de enero empezó su Postulantado y el 23 de junio vistió los hábitos con el nombre de María Angélica; un año después, el 26 de junio de 1906, hizo su Profesión Perpetua. Estos años cimentaron sus experiencias místicas. En los escritos de la Madre María Angélica se advierte que era seguidora de San Francisco de Sales y de Santa Juana Francisca de Chantal, fundadores de su Congregación. Su libro de cabecera fue “Historia de un Alma”, de Santa Teresita del Niño Jesús. Era devota de la Virgen de Loreto y una imagen que tenía su familia la llevó al monasterio el 31 de mayo de 1908. En junio de 1913, cuando tenía 25 años, padeció una grave enfermedad y el día 23 recibió los Santos Óleos. Se convirtió en un alma mística, hacía penitencias de sangre “pidiendo a Dios que no se notara exteriormente en su vida religiosa, para que fuera un más en la Comunidad… un silencio de 60 años“.

El Padre Alberto Cuscó y Mir fue su primer Director Espiritual. La Madre María Angélica Álvarez conoció a Luis María Martínez el 14 de febrero de 1915, es decir, 7 años antes de que él fuera obispo. Ella fue la primera gran alma mística que tuvo la suerte de encauzar.

“Desde febrero de 1915 hasta febrero de 1916, cuando la Comunidad de la Visitación de Morelia se exilió en España, para poder continuar su vida claustral, cada lunes se entrevistaban Monseñor Martínez y la Madre María Angélica, momento en el cual ella abría su alma a su Director y él se limitaba a escuchar y aprobar lo que oía, tal vez porque eran cuestiones demasiado elevadas y aún desconocidas para él”.

El 26 de febrero de 1916, a bordo del vapor “Antonio López”, la Madre María Angélica partió para España con un primer grupo de religiosas; el 29 de marzo llegaron a Madrid donde la superiora prohibió que se conversara sobre México para evitarles mayores mortificaciones, pero entre ellas violaban esta disposición pues siempre tenían curiosidad por lo que pudiera ocurrir a sus familias; pensaban que su estancia en Europa sería temporal, mientras duraba la Revolución. La Madre María Angélica siguió haciendo penitencias corporales como lo afirma su Diario el 25 de marzo de 1917:

“Tal es mi miseria que aun después de haber recibido tantos y tales dones de Dios aún retrocedo ante el dolor. Me refiero a la acción de grabar sobre mi pecho con un hierro ardiendo el nombre de JHS. Sentía una extrema repugnancia y delante de Dios me avergonzaba de mi cobardía. Así estuve luchando hasta que, por fin, tomando una determinación le dije: . En efecto, aunque el espíritu estaba pronto, la carne flaca rehusaba sufrir, y así en el momento de aplicar el hierro enrojecido me faltó el valor y dejé caer el instrumento… volvió al fuego y por fin lo apliqué pero me quedé tan avergonzada delante de Dios que de vergüenza como que ni me atrevía a hablarle hasta que por último rompiendo el silencio le dije: . Y pasé a la oración pidiendo perdón de mi cobardía”. En marzo de 1922 se enfermó de tuberculosis y en mayo, del Monasterio de Madrid fue trasladada al Monasterio de Bonanza, en Sanlúcar de Barrameda, en Cádiz, donde su Superiora le prohibió seguir escribiendo, incluso limitó sus lecturas. 

“El desarrollo de esta enfermedad, juntamente con otras circunstancias dolorosas, nos lleva a advertir un cierto sentimiento sobrenatural en su conjunto, que ya el mismo médico de la Comunidad constató. No hace falta señalar que la Sierva de Dios vivió esta experiencia terrible de la enfermedad en el cuerpo y la preocupación en el alma en un ámbito profundamente espiritual; ella nunca rechazó el sufrimiento y en todo se sometió a la obediencia. Mientras seguía su vida ordinaria, pues en el año 1925 la tuberculosis todavía no era contagiosa, ella no dejó de recordar que Jesús era la razón de su vida, aunque fuera una época de gran soledad espiritual”.

La Sierva de Dios Madre María Angélica Icaza fue una monja de la Visitación de México. Su causa está ante la Santa Sede, la Positio super virtutibus, o la declaración de sus virtudes, será discutida por los teólogos consultores en Roma. La Madre María Angélica Álvarez Icaza, fue una gran guía espiritual, fundadora mística, Superiora y Presidenta de la Federación, la cual vivió 90 años, entre 1887 y 1977.

Su vida de oración constituye un esbozo de la nación de México, porque ella era ardiente en su oración intercediendo por su tierra natal. Ella era también una poeta mística, ya que misión era difundir las canciones de amor divino a partir de la experiencia de su corazón al mundo. Ella era profundamente leal a su tierra nativa de México y vivió durante su época más turbulenta. Su oración la centraba la mayor parte en la situación de su país natal. Su vida interior y de unión llegó a las alturas del matrimonio místico y más allá, el Señor Jesús. Esta era su aspiración frecuente orar por su país. La necesidad de su país siempre estuvo presente para ella y en su oración. "Nada es imposible para ti, mi Dios, porque tu vas a salvarnos. ¿Por qué me insto tanto a mendigar para México? ¿Es posible que mi oración se quedará inútil siendo así para que pueda ser el que mendiga en mí? Estoy tan segura de ti que de inmediato te doy gracias por todo, y desde luego cedo la mayor gloria a ti. ¡Viva Cristo Rey! ¡Viva Nuestra Santa Madre de Guadalupe! " De esta oración se habla de manera tan directa y animadamente que podemos ver el esfuerzo, el tiempo y la intensidad que la Madre Icaza intercedió por su tierra nativa de México, dando gloria a la confianza en el Señor en la santa audacia de la esperanza de Él y de la patrona de su país, Nuestra Señora de Guadalupe.

En su unión con el Señor, ella descubrió su misión de escribir del amor infinito del Señor, el amor divino, en sus canciones de amor a las almas. Ella escribió más de mil de estas canciones de amor. Reflejando profundas intimidades del alma. Madre Ma. Angelica Siervo era muy devota del Corazón de Nuestro Señor y deseaba que el conocimiento y el amor de Dios se extendiera a todo el mundo. Su santidad daría lugar a una fecundidad apostólica. Ella oró para que Jesús fuera a abrazar a todos. "Corazón de Jesús, venga a reinar en nosotros." Madre María Angélica Álvarez Icaza murió en 1977. 

            
Madre María Angélica Icaza, ruega por nosotros.             





1 comentario:

  1. Gracias,pequeña y sustanciosa la biografia,bemdiciones.

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